miércoles, 16 de marzo de 2011

Volver a ser

Aquí, practicando, ¿Qué practicamos? ¿Ser más que los demás? ¿Ser más competitivos? ¿Ser parte de la élite? En la era del chocolate, del algodón, mientras en la placita, después del chubasco, había marionetas, onces, “Belle Epoque”, el centro, la selva, se rompía, se secaba, se cubría de tierra, seca, de hienas. O sea, salir, pasear, al corazón de la República, donde hay mercado negocios, era un trabajo, en busca de aire puro, o alguien sonriente, sin complejos. Mejor quedarse, todo es en casa, el mercado, el dependiente, la sonrisa, aquí, ahora. Después, puedo decirlo,lo diré, cuando pasé al Pilar, coincidí con los mejores momentos, de mí, de la comarca. Mientras la Perestroika, la caída del Muro, aquí todos, no queríamos más violencia, escribíamos la Constitución, volvíamos a la élite, estábamos, como siempre, en ciencia, Castellano, juegos. Yo también fui parte de la revolución aquí, pero no tuve que ir a Harvard, o entregar el canal del istmo, o ir a la conferencia de competitividad, menos salir de mi casa, o dejar las tareas domésticas. Ser yo, de aquí, de la casa, comer, vestir, como en la casa, como mis antepasados. Tuve la gracia, de escuchar, leer, al César, al negro “Pacho”, hablar a su gente, nuestra gente, como al tutor más querido del mundo, hacernos creer que no somos menos, no tener que ser más, compararnos con los demás, porque les va mejor, poseen las mejores marcas, acuden a los mejores espacios, a querernos más, abrazarnos más, con nosotros mismos, no intentar ser el árbol más frondoso, mejor ser la hierba en el campo, ser la más. Se ordenó la casa, se levantó el centro, la gran plaza, pudimos pasear, hablar con desconocidos, poco desconocidos, el becario, el dependiente, el jornalero, sin nada a cambio, porque sí, con un café, del colador. En este tiempo, un escenario así, es un cuento de Disney, un chiste de un concurso, y al final, yo soy intolerante, “Ud y su forma de pensar”, se ponen de mal genio conmigo, y todavía me rompo los tejidos, por querer saber más, estar en la élite, pasar por promedio. No sé qué más cosas me he perdido este tiempo, y me seguiré perdiendo. Pedí incapacidad para hoy, y mañana me enfermaré también. Ya no quiero practicar saber más inglés, pasar por más agilidad, conseguir un título para ir a una corporación “competitiva”, “comprometida”. Ahora estoy practicado, ser más, ser pececillo, hierba, gota, niño, excelente, de primera, que un “doctor” de segunda, caminar más, jugar más, volver al Pilar, levantar mi espacio, que hace falta.

lunes, 22 de junio de 2009

Quiero ir a mi país

Desde la terraza, afuera, el mundo es un gran cuento, un Tolstoi, un García Márquez, un Louvre también, una Opera de París, la final del mundo. Me perdí de mucho, de adolescente, por inocente; me tocó siempre, como enclaustrarme, quedarme en mi casa, hasta sentir que podía volar, algo, y mientras, desde mi encierro, ver el país que me gusta, la Sierra de la Macarena, los Nevados, la Ciudad Amurallada, escuchar los clásicos, música de la casa; todo es exquisito, es mío, “I love U motherland”; desde mi encierro, soñar,no esperar, ser libre, vagar, a las casitas, las calles, estrechas, pintadas, del interior, la comarca paisa, seguir a una fonda, pedir una paisa, un sancocho, encontrarme con “El man bacano”, con sus Ray Ban, sus “denim”, su “pasito tun tun “, o tal vez, la hija del alcalde, del concejal, de canela, de palmera; ir a la verbena, al patio de la casita, y bailarme vieja guardia, música mestiza; tuve sueños con “parcharme”, en la gramola, escaparme a la costa en flota. Después terminé el colegio, entré a la U, y pues, no me esperé, puedo salir, me metí a la pescadería, me escapé a la placita, a La Candelaria, compré “Vea”, “Estadio”. Pero pues, como todo uno quiere que sea por siempre, que mi país, tu país, sea por siempre. Ahora no sé dóde voy, no hay fonda, placita, gramola; hay solo cuevas, trampas, ruinas, comida chatarra, tequila, chismes de peluquería; ahora quiero quedarme, sentirme seguro, ver desde la terraza, soñar con lo que quería siempre, y no está. Igual también, no puedo resistirme, quiero salir a mi espacio, encontrar mi espacio, todo ahora está escondido, marginado, hay que buscarlo; mis libros,mi música, mi fonda, mi patio; marginación de lo auténtico, el “folklore”, el conocimiento. Qué tal, desde donde yo vivo, necesito irme de aquí, escaparme, a mi tierra, lejos. Ahora me voy, a escondidas, a Puerto Colombia, al “Nevá”, mis horneados,mi café, me voy todavía, mientras haya tierra, suelo, “lo de la casa”. De hecho,tengo unas ideas chéveres, de restauración, “cosplay”, verbena; ajá; la tierra no se muere, al menos todavía.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Fiesta del Tren

Es muy fácil. Nada qué ver con “Protocolo”, “Formalidad”, “Almidón”, la urbanidad de Carreño, etc. Pues, de hecho, es el plan más liviano, así, “soft”, “flat”, confortable, un “Cinzano”; un auténtico vermouth, hielo, limón, o una cereza, mezclándose todo, en tus labios, tu piel, fructosa, frutos rojos. Hora del homenaje, a la bandera, a la vitrina de la patria; pero, esta vez, la patria es, la mañana, el sol, sobre la sabana, la capital, el domingo, o el día que es la fiesta; buenos mozos, “dandies”, tú y yo, de mundo, divisamos el mundo, somos lo que queremos ser. Un bombín, un clavel en la solapa, mi paraguas, una pava, “petticoat”, seda, en tu talle, en tus piernas. Después del postre, el chocolate, nos espera nuestro vagón; es un clásico de vapor, el Orient Express de Malasia, en mi ciudad, tu ciudad. Nos escapamos, recorremos la comarca, la capital, el altiplano, regresamos, al “Old Style”, la “Belle Epoque”, tapiz, años 50, después vamos a la hemeroteca, el museo, el “College”, de los pioneros. Nos transportamos, al paseo de los burgomaestres, después de la guerra, los enamorados; es el tren, contador de historias, inspiración de canciones, del “Profe”, o del chico soñador. No sé imaginarme otra cosa, mezclar bife, langosta, con refresco, o música del circo, en el palco antiguo, no me va, nada qué ver. Que sigan con sus experimentos, su ruido mundanal, a comer de la cena de anoche; mientras, tú, yo, brindamos otra vez. A mí me fascina.

sábado, 25 de octubre de 2008

La capital del mar

A nuestros aposentos, terminó el día, llovió siempre, pero, caminando de noche, por la bahía, el Camellón, se vuelve la ciudad amurallada, un Santo Domingo, los faroles, sobre el andén, los pozos; un capuchino no, ni modo, pero sí tal vez, un batido, de melón, de zapote, limonada "cerezada", dulce, "beautiful"; un detalle también, para llevar, de regreso, caminando también, la feria artesanal, el puerto de los pescadores, indios, mulatos, escuchando los clásicos, la "Fania", los juglares, se vuelve un cuadro de Monet, Gordillo, de todos los colores, bajo el verde, el marrón, selva, sierra; seda, marfil, un "morrocoy", una mochila de los indios, todo al natural; pero pues, después de todo, hizo sol también, me quemé, me pica todo, pero vale, por caminar en la playa, la reserva, ver las iguanas, los peces, hasta ls gatos, de mar, sin ego, calmados; caminar también por el centro, la Catedral, viajando con pescadores, artesanos, por Mamatoco, Bonda, Gaira, en lancha sobre el mar; en Las Velas, con un parguillo en la mesa, lebranche, hogao, limón, con las manos, pescado con brisa del mar; escondite al mar, también como el mar, en casa, "tranqui", "nice", nadie tiene afán, hay tiempo para la siesta, para contemplar, todo dedicado al mar; uno dice, "un balneario al final", pues, sí, claro que, no cualquiera, uno con estilo, bañado por el Mar Caribe, con la Sierra, los indios, los pescadores, historia antes de la conquista; la pasé super, ahora tengo ganas de volver, estar tranquilo, otro pescado, otro soplo de brisa.

sábado, 4 de octubre de 2008

Madrugada en el "Páramo"

El cielo, el firmamento, índigo, "viola", tersura, esponjado, para tocar, que mis manos se sumerjan; pero, abriendo la puerta, todo de nubes, frailejones, osos de anteojos, saliendo al páramo, al frío, no pide permiso, se escapa por la piel, manos de escarcha; pero, es un señor también, oliendo a pinos, robles, hierba cubierta por la bruma, agua del cielo, oliendo a pólvora, puchero, tamal, chocolate; recibiéndonos en la puerta, de la cabaña, con un aperitivo, un cobertor; vamos, a Buenos Aires, París, a "check in"; o a un arroz, un bocado, después de beber con la pandilla; o también a la estación del vigía, esperar el tren, escuchando la Cuarteta, el "Guararé", los clásicos del "Picot", los que bailaron los abuelitos; o regresamos a casa, después del pescado, la paella, el "shower", la fiesta de Año Nuevo; un motoso en el coche familiar, acompañado por mis papás, esperándome unas cobijas, y un sueño bien merecido; en micasa, en Pasadena, Restrepo, Santa Bárbara, en todo punto de la Sabana; el barrio, la calle colonial, de madrugada, se transforma.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Comienzo hermoso

Pues, aquí, estoy, en la barra, junto a la pared, solo, "agüevado", sin amigos, empezamos muy bien este espacio. Esta es mi oficina, "Hard Rock Cafe", café de París, Chill mediterráneo, la oficina canta, hace palmas; mañana viene "El tío", "Cifu", yo también quiero ser Cifu, me imagino que srá el momento después, a mis anchas; en fin, no importa, qué pone, qué se escucha; aquí es el cambio, Renamcimiento, Impresionismo, Dadá, singular, poniendo la nota. Ya se me pasó un poco la "Tusa".