lunes, 22 de junio de 2009

Quiero ir a mi país

Desde la terraza, afuera, el mundo es un gran cuento, un Tolstoi, un García Márquez, un Louvre también, una Opera de París, la final del mundo. Me perdí de mucho, de adolescente, por inocente; me tocó siempre, como enclaustrarme, quedarme en mi casa, hasta sentir que podía volar, algo, y mientras, desde mi encierro, ver el país que me gusta, la Sierra de la Macarena, los Nevados, la Ciudad Amurallada, escuchar los clásicos, música de la casa; todo es exquisito, es mío, “I love U motherland”; desde mi encierro, soñar,no esperar, ser libre, vagar, a las casitas, las calles, estrechas, pintadas, del interior, la comarca paisa, seguir a una fonda, pedir una paisa, un sancocho, encontrarme con “El man bacano”, con sus Ray Ban, sus “denim”, su “pasito tun tun “, o tal vez, la hija del alcalde, del concejal, de canela, de palmera; ir a la verbena, al patio de la casita, y bailarme vieja guardia, música mestiza; tuve sueños con “parcharme”, en la gramola, escaparme a la costa en flota. Después terminé el colegio, entré a la U, y pues, no me esperé, puedo salir, me metí a la pescadería, me escapé a la placita, a La Candelaria, compré “Vea”, “Estadio”. Pero pues, como todo uno quiere que sea por siempre, que mi país, tu país, sea por siempre. Ahora no sé dóde voy, no hay fonda, placita, gramola; hay solo cuevas, trampas, ruinas, comida chatarra, tequila, chismes de peluquería; ahora quiero quedarme, sentirme seguro, ver desde la terraza, soñar con lo que quería siempre, y no está. Igual también, no puedo resistirme, quiero salir a mi espacio, encontrar mi espacio, todo ahora está escondido, marginado, hay que buscarlo; mis libros,mi música, mi fonda, mi patio; marginación de lo auténtico, el “folklore”, el conocimiento. Qué tal, desde donde yo vivo, necesito irme de aquí, escaparme, a mi tierra, lejos. Ahora me voy, a escondidas, a Puerto Colombia, al “Nevá”, mis horneados,mi café, me voy todavía, mientras haya tierra, suelo, “lo de la casa”. De hecho,tengo unas ideas chéveres, de restauración, “cosplay”, verbena; ajá; la tierra no se muere, al menos todavía.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Fiesta del Tren

Es muy fácil. Nada qué ver con “Protocolo”, “Formalidad”, “Almidón”, la urbanidad de Carreño, etc. Pues, de hecho, es el plan más liviano, así, “soft”, “flat”, confortable, un “Cinzano”; un auténtico vermouth, hielo, limón, o una cereza, mezclándose todo, en tus labios, tu piel, fructosa, frutos rojos. Hora del homenaje, a la bandera, a la vitrina de la patria; pero, esta vez, la patria es, la mañana, el sol, sobre la sabana, la capital, el domingo, o el día que es la fiesta; buenos mozos, “dandies”, tú y yo, de mundo, divisamos el mundo, somos lo que queremos ser. Un bombín, un clavel en la solapa, mi paraguas, una pava, “petticoat”, seda, en tu talle, en tus piernas. Después del postre, el chocolate, nos espera nuestro vagón; es un clásico de vapor, el Orient Express de Malasia, en mi ciudad, tu ciudad. Nos escapamos, recorremos la comarca, la capital, el altiplano, regresamos, al “Old Style”, la “Belle Epoque”, tapiz, años 50, después vamos a la hemeroteca, el museo, el “College”, de los pioneros. Nos transportamos, al paseo de los burgomaestres, después de la guerra, los enamorados; es el tren, contador de historias, inspiración de canciones, del “Profe”, o del chico soñador. No sé imaginarme otra cosa, mezclar bife, langosta, con refresco, o música del circo, en el palco antiguo, no me va, nada qué ver. Que sigan con sus experimentos, su ruido mundanal, a comer de la cena de anoche; mientras, tú, yo, brindamos otra vez. A mí me fascina.